Cuando llegas a Londres, como una pequeña hormiga entre montones de hormigas, una de las primeras cosas que te chocan es "mind the gap". Lo oyes, lo lees, lo vocean los controladores de estación, lo anuncian delicadamente las voces grabadas que anuncian la siguiente parada.. ¿qué es "mind the gap"?
Como definió un amigo, mind the gap es "cuidao, hueco". El hueco que realmente queda entre el vagón y en andén. Eso que en Madrid es "tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén", aquí te lo dicen en tres palabras. Si lo pillas bien, si no, cojito. Ergo sum.
Y así he querido llamar a mi blog, ahora que llevo aquí dos meses y medio, porque es un sentimiento que ha sido recurrente en toda esta experiencia. Mind the gap. Cuidao, hueco. El hueco que te dejan todos los conocimientos que ya tienes, y que aquí no te sirven para mucho; el hueco que te queda en la cabeza cuando piensas en los diferentes puntos de la ciudad, y eres incapaz de saber que hay en medio, como si entre Covent Garden y Oxford Circus hubiera un espacio en blanco; el hueco que te queda en el estómago cuando empiezas a comer y te das cuenta de que prefieres pasar hambre que comerte lo que queda en el plato. El hueco que te queda en el alma cuando quieres abrazar a tus seres queridos, o sólo estar con ellos, y te das cuenta de que no puedes seguir pensando eso, o se te cuela el pie entre coche y andén. Mind the gap, nena.
Sin embargo, poco a poco, cuando he aprendido donde poner el piececito, esta ciudad es lo más increíble que me ha pasado jamás. Y yo que creía que en Madrid nadie era de Madrid ¡aquí nadie es de Londres! El otro día vi a unos turistas hacerle fotos a un inglés. Y a mí me encanta. Esa superioridad que se tiene en otras ciudades... te recibo, porque yo soy de aquí y tú no. O no te recibo, pero que sepas que yo soy de aquí Y TÚ NO. Y si puedo, te hablo en algún idioma que yo sepa y tú no. Aunque tengamos uno en común. El que tenga oídos, oiga.
Aquí no. Lo más flipante de aquí no son los monumentos, que lo son, ni los museos, que lo son. Lo más flipante aquí es la gente. Una maraña humana multicolor, con todos los vestidos imaginables, con gorros, con pelos, sin pelos, con pelucas, con guantes, con chilaba y unas nike, con la cara pintada de blanco y los labios de rojo. Vestido de tigre, como vio el otro día Toni a uno. Pero no es lo anecdótico, lo que queda, sino el trasfondo. El deseo que tiene esa ciudad de quererse. De quererte. De adoptarte. Qué más da. Si aquí hay sitio para todos. Probablemente sea la generosidad del que tiene. Pero los hay que tienen y no comparten. Véase Estados Unidos, cuya política de inmigración demuestra que si tienen, es para ellos. No digo que aquí dejen entrar a cualquiera, no quiero transmitir una visión utópica de esta, mi nueva ciudad. Sólo digo que aquí no te meten el codo. Ni en el metro. Y que si te lo meten, te dicen sorry. No pido más.
Así que con estas pequeñas reflexiones queda inaugurado mi nuevo blog. Un blog práctico y casero que pretende ser una especie de diario, porque no puedo escribir a todos los que quisiera. Historietas de una española en Londres, que ahora, con todos los que somos, no es cosa exótica.
Mind the gap, babies.
Nina Simone – Feeling Good
Como definió un amigo, mind the gap es "cuidao, hueco". El hueco que realmente queda entre el vagón y en andén. Eso que en Madrid es "tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén", aquí te lo dicen en tres palabras. Si lo pillas bien, si no, cojito. Ergo sum.
Y así he querido llamar a mi blog, ahora que llevo aquí dos meses y medio, porque es un sentimiento que ha sido recurrente en toda esta experiencia. Mind the gap. Cuidao, hueco. El hueco que te dejan todos los conocimientos que ya tienes, y que aquí no te sirven para mucho; el hueco que te queda en la cabeza cuando piensas en los diferentes puntos de la ciudad, y eres incapaz de saber que hay en medio, como si entre Covent Garden y Oxford Circus hubiera un espacio en blanco; el hueco que te queda en el estómago cuando empiezas a comer y te das cuenta de que prefieres pasar hambre que comerte lo que queda en el plato. El hueco que te queda en el alma cuando quieres abrazar a tus seres queridos, o sólo estar con ellos, y te das cuenta de que no puedes seguir pensando eso, o se te cuela el pie entre coche y andén. Mind the gap, nena.
Sin embargo, poco a poco, cuando he aprendido donde poner el piececito, esta ciudad es lo más increíble que me ha pasado jamás. Y yo que creía que en Madrid nadie era de Madrid ¡aquí nadie es de Londres! El otro día vi a unos turistas hacerle fotos a un inglés. Y a mí me encanta. Esa superioridad que se tiene en otras ciudades... te recibo, porque yo soy de aquí y tú no. O no te recibo, pero que sepas que yo soy de aquí Y TÚ NO. Y si puedo, te hablo en algún idioma que yo sepa y tú no. Aunque tengamos uno en común. El que tenga oídos, oiga.
Aquí no. Lo más flipante de aquí no son los monumentos, que lo son, ni los museos, que lo son. Lo más flipante aquí es la gente. Una maraña humana multicolor, con todos los vestidos imaginables, con gorros, con pelos, sin pelos, con pelucas, con guantes, con chilaba y unas nike, con la cara pintada de blanco y los labios de rojo. Vestido de tigre, como vio el otro día Toni a uno. Pero no es lo anecdótico, lo que queda, sino el trasfondo. El deseo que tiene esa ciudad de quererse. De quererte. De adoptarte. Qué más da. Si aquí hay sitio para todos. Probablemente sea la generosidad del que tiene. Pero los hay que tienen y no comparten. Véase Estados Unidos, cuya política de inmigración demuestra que si tienen, es para ellos. No digo que aquí dejen entrar a cualquiera, no quiero transmitir una visión utópica de esta, mi nueva ciudad. Sólo digo que aquí no te meten el codo. Ni en el metro. Y que si te lo meten, te dicen sorry. No pido más.
Así que con estas pequeñas reflexiones queda inaugurado mi nuevo blog. Un blog práctico y casero que pretende ser una especie de diario, porque no puedo escribir a todos los que quisiera. Historietas de una española en Londres, que ahora, con todos los que somos, no es cosa exótica.
Mind the gap, babies.
Nina Simone – Feeling Good
No hay comentarios:
Publicar un comentario